miércoles, 30 de septiembre de 2015

Vértigo Subterráneo


Vértigo Subterráneo
Me quede pensando largo rato, aquí es donde pertenezco. Tengo miedo, nadie quiere afrontar lo que uno mismo es. Soy este grito desesperado de vagones, soy el eco de el movimiento que resuena es las bocas de un laberinto bajo la ciudad, soy ese vértigo que siento cuando la velocidad del subterráneo me desorienta.
El agua gotea por las vigas junto a los cables de todo mi mundo, esa sensación de estar vivo, esa sensación de estar a punto de morir. Mi corazón es similar a esta estación, miles de letras tratan de entrar en este laberinto bajo mi piel. Algunas no las dejo entrar y se amontonan trabando las puertas, trabando el movimiento.
Le pido al otoño desesperadamente que vuelva para llevarse todas estas hojas resecas que no se llevo, pero ya es tarde. Ahora, el invierno congela las extremidades de todas las palabras que uso tan seguido y que tanto aprecio, ya que son como las canciones que jamás voy a olvidar, esas que me persiguen y me perseguirán.
Si se pierden en el laberinto de rieles, tomen la escalera de emergencia, esa, la que está debajo de los asientos del vagón, y suban, no importa hacia dónde. Ustedes suban, ya me encontraran. No, la que vuela no. La que cae, la que esta demasiado alto y está cayendo, la que está aprendiendo a volar, la que no vuela todavía, la que esta en el aire. Esa, soy yo, no sé confundan. No es ese tipo de historias.
Llego la hora de las combinaciones, varias a la vez, palabras que se cruzan, estaciones, sensaciones, excusas. Es hora de actuar, bajar del vagón, salir de aquí.
Me quedo parada inmóvil frente a la puerta, me golpean, me putean, me escupen mis palabras interiores. Se van, me dejan sola. Suena una sirena, varias veces recordándome que debo salir. ¿Tengo que salir?
Miro hacia los costados buscando alguna palabra, alguna sensación. Las puertas se cierran, se abren las del otro lado, se llena el vagón devuelta. Mi piel se pega junto al vidrio rallado de la puerta cerrada. Observo en la quietud como vuelvo otra vez hacia atrás, con otras sensaciones, demasiado similares, demasiado.
¿He siquiera avanzado algo? Siempre viajando en este vagón, con diferentes palabras, con el mismo vértigo, el mismo miedo, el mismo corazón. Me gusta viajar, leer aquellos graffitis de mi mente, escuchar conversaciones internas, descubrir caras nuevas y efímeras.
Tengo vértigo. Me gusta estar bajo la ciudad, allí donde no está el caos uniforme y hay solo oscuridad, donde el ruido fantasmagórico es algo normal, donde mi piel es igual a la de todos los demás por unos segundos. Viajar, ¿Podré algún día ser aceptada en el exterior? ¿Podrá alguna vez el sol iluminarme y hacerme tan bella como la noche?
Tengo vértigo, este es mi lugar, ¿Sientes como la muerte está tan cerca en este lugar? ¿No la sientes en la piel? No sé por qué me gusta este lugar, tengo miedo, tal vez no me desagrada la idea de vivir en la oscuridad.




Shasmine Cianne




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Shasmine Cianne



Hola, extraterrestres. ¡Bienvenidos a mi mundo! Este blog para mí es como un diario de viaje donde puedo ser yo misma y ver todo mi progreso a través de los años. Ya somos 50000 visitas y ya son 5 años que dedique a este blog, lo cual me tiene muy entusiasmada ya que he tenido que aprender un montón de cosas para que todo esto siga en pie como lo ven ustedes ahora (la mayor parte de obstáculos fueron voces internas, no las escuchen jamas).