viernes, 31 de octubre de 2014

Flor negra y esperanzas

Flor negra y esperanzas
Una noche en la que estaba llorando, vomite algo de sangre y entre ella encontré un objeto diminuto y pegajoso. Al verlo más de cerca, observe que era mi pequeño corazón. Era más chico que la palma de mi mano y chorreaba sangre a montones. Por lo cual, decidí que había que plantarlo urgentemente o moriría.
Lo guarde bajo la tierra y me sentí tranquila porque allí estaría protegido. Pero, a la mañana siguiente, encontré una pequeña planta que había crecido a través de mis arterias. La regué por días y siguió creciendo lentamente, era una planta horrible, gris y algo metalizada, parecía hecha de metal puro. Las demás chicas tenían unas flores hermosas en sus jardines esa primavera, yo en cambio, tenía una flor negra que había salido de aquella maceta que se veía como si fuera a desintegrarse de tan marchita que se veía. Aun así, la mantuve y la regué hasta el verano.
Luego, un muchacho vino y se quedo charlando conmigo una noche. Nunca había comentado a nadie sobre aquella rara flor. Sin embargo decidí que era el indicado, le comente sobre aquella flor y luego se la mostré. De repente se vio más hermosa, a pesar de seguir teniendo esos colores grises y oscuros. Me sentía orgullosa, había confiado en alguien por primera vez.
Lo espere al otro día, pero él no regreso.
Y luego, después de un largo tiempo, lo volví a ver.
Las hojas caían de los árboles y mi flor dejaba un manto oscuro sobre la tierra húmeda. Estaba preparada, iba a regalársela de una vez por todas, sabía que él la adoraba y la protegería. Tenía miedo de que la rechazara, pero iba a tratar. Intente de quitarles las hojas marchitas y se la di. A cambio, me ofreció un tierno y suave abrazo, todavía puedo recordar lo lindo que se sintió.
De repente, una mujer hermosa apareció tras mis espaldas. Fui a tirar las hojas de mi flor algo avergonzada por sus texturas, pero sentí una punzada en mi pecho. Me di vuelta, el muchacho había cortado mi flor y se la regalaba a la mujer que estaba allí. La flor se desintegro y se volvió cenizas en manos de la muchacha, ella la miro extrañada y mis ojos dejaron de brillar volviéndose fríos y más oscuros que antes. La mujer y él se fueron, cada uno por su lado, ambos sin despedirse. Me quede allí sola, casi sin poder respirar o moverme, o simplemente gritar. Allí sola, como siempre había temido.

Mientras tanto, todavía recuerdo ese día como si fuera ayer, cuando las esperanzas se volvieron cenizas literalmente. Ahora voy perdida por la niebla, el lugar por donde las almas sin corazón vagan sin cesar, y después de tanto tiempo, el viento ha dejado de burlarse de mí. Pero todavía creo escuchar mi corazón latiendo bajo la tierra, por más de que no haya quedado más que una cáscara podrida en ella. Tal vez son las esperanzas queriendo volver a mi cuerpo hueco y destartalado.

Shasmine Cianne

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Shasmine Cianne



Soy una escritora y blogger freelance con más de 4 años de experiencia. He concurrido a talleres de escritura y he aprendido conceptos básicos de edición de fotografías, diseño web y estrategias de Marketing Digital. Además, soy una estudiante universitaria de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires.