jueves, 17 de abril de 2014

Helías, la tabla de madera y el puente nocturno (tinta fresca)

Helías, la tabla de madera y el puente nocturno

Él es Helías, así como está escrito, con “H”. Seguramente no conocen su historia, y eso debe ser porque no caminan por los puentes de noche observando maderas tiradas en el piso con palabras escritas, no obstante no se preocupen, yo tampoco. Pero por casualidad, aquella noche yo andaba por allí, por el puente de Constitución, pensando y buscando algo que no sabía que era. Algo me dijo que fuera por el costado derecho del puente y no por otro lugar, algo en mí hizo que mirara en ese segundo hacia abajo y notara la palabra “Dios” en una de las maderas rotas que merodeaban por la calle, y algo provoco que aquella curiosidad incesante me persiguiera sin soltarme.
No pude agacharme ni agarrarla, sin embargo yo sabía que iba a volver e iba a tomarla, aunque fuera solo un segundo. Y no me equivocaba, el camino me trajo de vuelta hacia el puente, ya que allí estaba mi destino: conocer a Helías.
Conocí a Helías gracias a su padre, quien, vaya a saber cómo y cuándo, escribió con un marcador indeleble sus sentimientos sobre una tabla de madera. De repente, mis preguntas saltaban de un lado a otro sobre los adoquines: ¿Qué habrá pensado mientras lo escribía? ¿En qué situación se encontraría? ¿Estaría llorando o feliz? ¿Sabía que alguien lo leería? ¿Tenía pensado que sería alguien como yo?
Sus palabras eran simples, a veces difíciles de entender y con errores de ortografía, era como leer un idioma parecido al mio, como si lo hubiera escrito un niño, pero eso era parte de su historia, prueba de su ignorancia, la demostración de una injusticia que tiene culpables anónimos, desearía haber estado allí para poder haber plasmado mejor sus sentimientos y ayudarlo. O aunque sea, haber tenido la posibilidad de solamente ayudarlo.
Él contaba que se había equivocado, que sus acciones no habían sido buenas, contaba que se había enamorado de “La colorada”, esta mujer con la que tuvo un hijo al que llamaron Helías, que luego se fue a Santa Fe a un hogar de mujeres llevándose a Helías con ella. Él relató que creía que ellos se encontraban junto a Dios y sus palabras parecían arrepentirse del orden que debían ocupar.
A lo último escribió un consejo para las personas que lo leyeran que se encontraran en su situación: “Vayancen de Constitución”; así tal cual. Como si dijera, aléjense de este lugar solitario, peligroso y algo aislado de lo demás. Ese era su mensaje, su enseñanza. “no cometan el mismo error que yo”.
Lamentablemente, no le enseñaron las suficientes palabras o la importancia de los detalles, y por esa razón, no sé por qué Helías se llama así o la razón para que ellos tuvieran que separarse, así que más no puedo saber. Tal vez no debería saberlo, quizás no es necesario.

Sin embargo, esta es la única forma de ayudarlo, este es mi humilde aporte. Esta noche, soy sus palabras, soy su historia, soy Helías. Y por esta razón, antes de irme a dormir, rezo por ellos, donde quiera que se encuentren ya sea entre tablas de madera o entre estrellas.
Shasmine Cianne

2 comentarios:

  1. Ha sido precioso! :) Hace mucho que no me paso porque no tenía tiempo, pero ahora, tarde pero mejor antes que nunca, te felicito por parte de todo:) Un beso enorme. Besoooos.
    Nerea.

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  2. mil gracias por pasar...Qué bueno que te haya gustado...Te espero para la próxima....miles de saludosss :)

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Shasmine Cianne



Hola, extraterrestres. ¡Bienvenidos a mi mundo! Este blog para mí es como un diario de viaje donde puedo ser yo misma y ver todo mi progreso a través de los años. Ya somos 50000 visitas y ya son 5 años que dedique a este blog, lo cual me tiene muy entusiasmada ya que he tenido que aprender un montón de cosas para que todo esto siga en pie como lo ven ustedes ahora (la mayor parte de obstáculos fueron voces internas, no las escuchen jamas).