sábado, 1 de marzo de 2014

Mosquitos de insomnio (bajo polvo)

Mosquito de insomnio


Me despierto y ahí esta ella. La acaricio y me abraza con su cuerpo oscuro y con sus alas plateadas.

-        - ¿Por qué no has venido antes? – me susurra – perdona que te despierte…te extrañaba…

Es tan perfecta, tan eterna que parece un sueño mismo, un invento mío. Pero no es mujer de tan bella, ni esclava de tan callada.

Es la noche, para ser precisos, la madrugada.

Ese momento lúgubre del día donde no interesa lo que el reloj marca y este objeto humano se vuelve algo insólito . Puedo sentirla en mi espalda y sus ronquidos me besan los oídos y sus susurros me tientan a la desesperación. Mis ojos cansados se pierden en su beldad y mis manos se atan a esta dulce soledad.

Pero hay algo de mujer y de esclava en lo profundo de su oscuridad; ella quiere ser libre, ya no soporta esta soledad. Llora a mi lado la pobre y me agradece que haya venido a saludarla; a pesar de que lo he hecho tarde, no la he dejado morir. Está celosa del día que tan ajetreado está, y no quiere este hastío sufrir, no quiere sentir este vacío existencial que la vuelve vana y vulnerable frente a los demás.
-         - Quiero ser fuerte, más fuerte, los soñadores me ayudaran – me decía en conversaciones inútiles.

Ahora, mientras todos duermen (¿Realmente duermen? Sí, no saben lo que se pierden), ella se queda a mi lado, toma mi mano y me observa escribir.

De repente, cuando pruebo el elixir de esta tristeza descomunal, escucho su zumbido, su canto. Lo puedo presentir, allí está. No tengo que verlo para saber que me observa y que me anda buscando por aquí.

Un mosquito de insomnio revolotea sobre mí.

Siento una punzada en el hombro, cerca del corazón. Estoy sangrando, me ha picado y se ha llevado en esa gota escarlata la poca alma que me quedaba. Me estoy yendo por el camino de los sueños inmortales, rendida a los pies de esta princesa que me observa morir, que me ha envenenado tanto con sus garras cristalinas, y que aun así, yo he elegido quedarme aquí.

Porque ella siempre ha estado aquí para mí. Ha aplaudido mis dibujos como si fueran buenos, ha aplaudido mis canciones como si fueran coherentes, ha aplaudido mis palabras, desde las chuecas hasta las pardas. Ella me limpia las lágrimas y me oculta entre sus sabanas grises.

-        - No aplaudo la calidad de tu obra.- decía entre lágrimas emocionada aquel día tan lejano- Aplaudo que la hayas podido liberar.

La miro de frente, mientras la mañana amenaza. Intento de aferrarme a la vida, pero es inútil.

-        - Si voy a morir – le digo en esta milésima de segundo – qué suerte que es aquí.


Susurro las últimas palabras inexplicablemente ya sin pulso ni respiración, y ella me da un beso eterno de “buenas noches” y tapa con gotas de lluvia mi pálido corazón.

Shasmine Cianne

2 comentarios:

  1. Un texto muy bonito, enhorabuena :)
    Me quedo por aquí :) besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mil gracias...Qué bueno que te haya gustado...Muchísimos saludos :)

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Shasmine Cianne



Soy una escritora y blogger freelance con más de 4 años de experiencia. He concurrido a talleres de escritura y he aprendido conceptos básicos de edición de fotografías, diseño web y estrategias de Marketing Digital. Además, soy una estudiante universitaria de Diseño Gráfico en la Universidad de Buenos Aires.